Me presta ser de la Cultu

*** NOTA: “Me presta” = “Me gusta” (León y Asturias).

Ya sabéis que esta web la he creado para hablar sobre mis propias experiencias en Polonia, pero hoy, 28 de mayo de 2017, me vais a permitir que haga una excepción para hablar de un hecho deportivamente histórico que ha ocurrido en mi ciudad de origen, León, y que me presta que conozcáis.

Hoy no es un día cualquiera ni un domingo de fútbol cualquiera. Para todos los aficionados del equipo de la ciudad, la Cultural y Deportiva Leonesa, este día quedará grabado en la memoria como el día en el que hemos vuelto a ascender a la división de plata del fútbol español. Puede ser que si eres de León y tienes 43 años o más, no sea nada nuevo presenciar un ascenso tan importante, seguro que estas emociones ya las has vivido antes en mayor o menor medida, pero para otra mucha gente, entre la que yo me incluyo, este momento nos presta mucho vivirlo siendo un premio a tantos años de decepciones y sufrimientos al lado de nuestro equipo.

Desde luego hoy es un día alegre para la afición culturalista y leonesa, pero también lo ha sido una temporada que comenzó de una forma ilusionante y ha acabado tocando el cielo “cazurro”. Finalizamos la temporada como campeón del grupo I de la Segunda División B, nos hemos “cargado” en los playoffs (4-1 en la eliminatoria global) nada más y nada menos que al filial del FC Barcelona, campeón del grupo III, y hemos ascendido directamente a la Segunda División A (un ascenso más y que tiemblen Real Madrid y Barcelona xD). Es momento para festejarlo, sin duda, incluso los que se suben al carro solo cuando vienen bien dadas también tienen derecho a hacerlo (¿por qué no?), es el triunfo de una ciudad que volverá a disfrutar de un deporte que se encontraba deteriorado años atrás y que ha vuelto a florecer de la mejor forma posible.

Haciendo referencia al título de este artículo, vuelvo a decir orgulloso que me presta y mucho ser fan de la “Cultu” y no soy un ventajista por decirlo en este preciso momento, dejadme que os explique. Me presta porque desde que tengo uso de razón, he seguido al equipo siempre que me ha sido posible, independientemente de dónde vivía. Y lo digo porque actualmente vivo a 2800 kilómetros de mi León natal, en Polonia, pero es que antes he vivido en otras ciudades españolas y extranjeras y el sentimiento por el club de mi tierra no ha variado en absoluto. Echando la mirada atrás no me puedo olvidar de todos aquellos años en los que se comenzaba la temporada con grandísimas ilusiones de llegar a los playoffs de ascenso y al final siempre acabábamos igual, quedándonos a las puertas con dichas ilusiones tiradas por el suelo y con el estadio Antonio Amilivia lleno de pesimistas que no paraban de decir una y otra vez que “León nunca volverá a ver a la “Cultu” en Segunda A”. Motivos había para decir eso, desde luego, pero no por ello hemos dejado de lado al club.

Para saber de dónde venimos también me presta recordar las cosas buenas y no tan buenas como por ejemplo cuando Jose Luís García de Celis, presidente del club entre 2001 y 2005, se le ocurrió la “brillante idea” de fichar a Imanol Exteberria y Roberto Fresnedoso, dos grandes del futbol español que ya estaban al final de sus carreras deportivas, desembolsando cifras que eran prohibitivas para el club en ese momento y obteniendo un rendimiento deportivo casi nulo. Si a esto le sumamos una gestión del club nefasta durante esos años y los posteriores con otros presidentes o patrocinadores que venían a llevarse el dinero, tenemos el resultado de que en 2011, después de salvarnos deportivamente, la Federación Española de Fútbol decide descender a la Cultu” a Tercera División por impagos a los jugadores y dejarla al borde de la desaparición con una deuda que parecía insalvable. Fue un palo muy duro para todos ver a nuestro equipo tan cerca del abismo, pero gracias a Dios, no duró mucho la pesadilla (2 años) gracias al presi Baena, al míster Luis Cembranos, al gran capitán Santi Santos (no puedo olvidar sus lágrimas en rueda de prensa) y al resto de la plantilla que consiguieron devolver al equipo a la categoría que al menos nos merecíamos estar. En el aspecto económico se intentó salvar la papeleta con una plantilla a coste cero con jugadores de la casa y algún que otro patrocinador que arrimó el hombro.

Pero no solo de malos momentos vive el culturalismo, también hay muchos muy bonitos durante nuestra larga etapa entre Segunda B y Tercera. Aún tengo en el recuerdo cuando nos visitó el Euro-Dépor de Irureta, Mauro Silva, Valerón y Tristán en la Copa del Rey y cómo vibraron los cimientos de un Amilivia lleno con el gol de Raúl Ibáñez o cuando en la misma competición, durante los siguientes años, nos han visitado equipos de la talla del Atlético de Madrid, Athletic de Bilbao, Barcelona o Real Madrid donde, a pesar del resultado final, se respiraba un bonito ambiente de fútbol. Tampoco me puedo olvidar de los partidos de liga contra el Burgos, el Guijuelo, el Logroñes, el Valladolid B, el Racing de Santander o los tantos derbis provinciales que presencié contra la Sociedad Deportiva Ponferradina antes de que ésta lograra, con una magnífica gestión deportiva y económica (las cosas como son), el ascenso a Segunda A. Imposible no recordar en 2008 ese gol de Marco Paixao en el minuto 94 de cabeza contra la “Ponfe” en la portería del fondo sur donde yo me encontraba dejándome la voz. Por cierto, que sepáis que Paixao sigue jugando al fútbol y lo hace en tierras polacas: en 2013 fichó por el Śląsk Wrocław y actualmente juega en el Lechia Gdańsk, ambos pertenecientes a la primera división polaca (Ekstraklasa).

Sería un cínico acabar este post sin nombrar ni dar las GRACIAS a uno de los artífices principales de la situación actual deportiva y económica del club. Me refiero, como no podía ser de otra forma, al acuerdo entre Felipe Llamazares y la “Aspire Academy” catarí, una escuela deportiva ubicada en Doha que se dedica a explorar y formar a deportistas de ese país preparándolos principalmente para el mundial Qatar 2022 y que a finales del 2015 decidió comprar gran parte de las acciones del club pagando la deuda existente y salvándonos de la desaparición (ahora son propietarios del 99,7% de las acciones). Muchos dirán que si no llega a ser por esta academia, no existiríamos y tengo que decir que no les falta razón, pero a esa gente yo ahora les pregunto: “Si os tocara la lotería, ¿seríais tan tontos de rechazar el dinero recibido? Pues así es como nos sentimos con culturalistas, nos ha tocado directamente la lotería y ahora la estamos disfrutando, así de simple.

Gracias a dicha academia se ha podido formar una plantilla muy competitiva con jugadores que nos han llevado a este ascenso como Zuiverloon, Gallar, Ortiz, Colinas, Toni o Benja entre otros y con un entrenador, Rubén De La Barrera, que, a pesar de lo que dice su apellido, nunca se ha escondido y ha dotado al equipo de un fútbol bonito donde el trato al balón ha sido exquisito y una defensa sólida donde las haya. Esta academia también cuida mucho la cantera leonesa para que a medio plazo sea un referente a nivel nacional y europeo, casi nada…

Ahora solo queda disfrutar de este maravilloso momento y, por supuesto, todo el mundo que os encontréis en León, id a la fuente del Bueno de Guzmán a celebrar como se merece este trabajado y merecido ascenso. No os imagináis lo que daría por estar ahora mismo allí con vosotros… “La Cultural Leonesa, equipo de Segunda División A”, os juro que se me ponen los pelos de punta al oír esta frase. Termino ya de escribir esta entrada con los ojos llenos de lágrimas por la emoción del momento. Si es que ser de la “Cultu” presta, ayer, hoy y siempre. ¡AUPA CULTU!

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