Las declinaciones en polaco… O matko!

De muchos es sabido que el polaco es uno de los idiomas más complicados que existen en el mundo para aprenderlo y hablarlo; incluso para los mismos polacos, que en algunos casos no lo llegan a controlar a la perfección hasta los 16 años. Esto es debido a factores como el vocabulario, la gramática o la pronunciación, pero si hay algo que a mí personalmente me ha impactado del polaco eso son las declinaciones en general y éstas con los nombres propios en particular porque tanto en español como en otros muchos idiomas no existen y en un principio me resultaron impactantes. Aquí no voy a explicar en qué consisten simplemente porque ni yo las conozco (para qué te voy a engañar), solo te contaré alguna vivencia que he tenido con ellas de por medio.

Del español decimos que nuestra gramática es lo que conlleva más dificultad para la gente que lo está aprendiendo, pero es que la gramática polaca no se queda para nada atrás. Como comenté anteriormente, si para los polacos ya les resulta difícil aprenderla en sus primeros años de vida, no te digo nada para los extranjeros que hacemos el amago de, al menos, entenderla para saber si nos ponen verdes o no. Como no quiero escribir toda la teoría porque igual os dormís, si hacéis clic en la siguiente foto (este libro ha sido el primero que me compro para aprender el idioma de Chopin) os va a llevar a una de las muchas web que existen donde explican de una manera general la gramática en polaco incluyendo, claro está, las dichosas declinaciones.

Tengo que confesaros que la primera vez que me di cuenta de que existían no fue en Polonia, sino en República Checa durante mi Erasmus. Como es habitual cuando vas a vivir a otro país, intentas asistir a algún curso donde puedes aprender el idioma y eso fue lo que hicimos varios españoles en Brno, nos apuntamos a un curso de checo para poder convalidar créditos de la carrera y, de paso, “aprender” algo de este idioma. Si al poco interés que nos generaba a algunos el idioma checo añadimos que la profesora era muy mala explicando y un poco estúpida, conseguimos el cóctel perfecto para no aprobar el examen final y, por tanto, no conseguir los créditos deseados como finalmente ha sido. Pero bueno, resultados aparte, con lo que nos quedamos de aquel curso fue con las risas que nos generaba la profesora cuando pronunciaba algunos nombres españoles como por ejemplo “Albo” o “Marto” ya que pensábamos que se equivocaba al decirlos sin saber que en realidad declinaba los nombres de Alba y Marta (de eso nos dimos cuenta al final del Erasmus)… ¡qué incultos éramos, por favor! Así nos fue al final…

Cuando ya conocí a la que en un futuro sería mi mujer, borré por completo el checo (si alguna vez existió) de mi cabeza para dejar paso al polaco. Al principio cuando conocí a su familia, tengo que confesar que me sentí un poco raro por la forma en la que se referían a mi usando las declinaciones ya que yo entendía que por una parte decían “Carlos” y luego la terminación la cambiaban cada vez y yo pensaba “vamos a ver, mi nombre tiene solo 6 letras y es fácil de pronunciar, ¿por qué a esta gente le gusta tanto complicarse la vida?”. Ya después de escucharlas muchísimas veces me he acostumbrado e incluso creo que ya puedo hacer una pequeña lista con todas las diferentes declinaciones de mi nombre y la cual me hace ilusión compartir con vosotros. Ahí va:

  • CarlosUso: ¿quién?
  • CarlosaUso: ¿a quién o de quién?
  • CarlosowiUso: ¿a quién?
  • CarlosemUso: ¿con quién?
  • CarlosieUso: ¿sobre quién? // Tratamiento directo

Una situación graciosa que ahora también me viene a la cabeza respecto a las declinaciones se produjo el día de mi boda cuando el sacerdote, durante la ceremonia religiosa la cual fue bilingüe, hacía uso de ellas y una vez acabada la misa, se me acerca un primo de mi madre y me dice: “¿Qué le pasaba al cura con tu nombre? ¿Estaba invocando a espíritus malignos con tanto ‘Carlosa’ y ‘Carlosowi’?” La verdad es que me costó “un poco demasiado” (como dicen muchos polacos que hablan genial español) explicárselo, pero creo que al final lo entendió.

La verdad es que para la gente que en su propio idioma no existen, resultan graciosas cuando se utilizan con los nombres propios, toda la vida escuchándolos tal y como son y ahora es venir a Polonia y escucho por ejemplo “Brada Pitta”, “Jamesa Camerona” o “Ronalda Reagana” y pienso, de una manera estúpida y divertida, que igual son sus respectivas hermanas o que han cambiado de sexo. 😀

Antes de finalizar y siguiendo con el ejemplo de estos tres famosos, quiero que quede clara una cosa: Aquí en Polonia, como en cualquier otro sitio del mundo, los nombres de Brad Pitt, James Cameron o Ronald Reagan también se pronuncian tal y como son; las declinaciones se utilizan únicamente en casos o situaciones especiales, no os penséis que a los polacos les da por llamar a la gente como les da la gana. 😉

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