Kétchup para todo

Todavía recuerdo cuándo fue la primera vez que compartí una pizza con mi mujer y ésta decidió ponerle kétchup a cada trozo que se llevaba a la boca. En un primer momento no dije nada y solo pensé que quizás no le gustaba mucho y por eso prefirió añadirlo para darle algo de sabor. Hasta aquí, todo normal, pero todo cambió cuando vi que le daba igual qué pizza comía que siempre ponía kétchup. Entonces en ese momento ya fue cuando empecé a observar los múltiples usos culinarios que hacían los polacos (y mi mujer) de la salsa de tomate más consumida en todo el mundo.

En líneas generales, dentro de la sociedad polaca existe una gran afición por condimentar diferentes tipos de comida con cualquier especia o tipo de salsa como por ejemplo kétchup, mostaza, salsa de ajo o picante entre otras muchas. A veces se añaden estas salsas cuando tenemos comida rápida o porque quizás para el comensal de un restaurante el producto se encuentra insípido, por lo que dentro de una lógica, se entiende. El problema llega cuando se tiene un plato delicioso delante de las narices y aun así se añade porque ya estás adict@. Pues perdonad que os diga, pero en estas situaciones me parece un insulto a la cocina utilizarlo (pasa lo mismo que con poner mucho picante a la comida, mata completamente el sabor del producto o lo enmascara para que sepa a algo). Por poneros un ejemplo, en un restaurante aquí en Varsovia yo he visto con mis propios ojos como un hombre de mediana edad ha destrozado un solomillo de buey cubriéndolo de kétchup. ¡Una aberración, vamos!

Al ser yo español ahora me podéis decir que nosotros en cambio utilizamos el ajo para todo y que también matamos el sabor de las comidas con su olor y su sabor, sin embargo yo os invito a que hagáis clic AQUÍ para que sepáis todos los beneficios que tiene consumirlo, os sorprenderá. Reconozco que tiene un olor muy fuerte que echa para atrás si no estás acostumbrado, pero si lo utilizamos es por algo, que de cocina “algo” también entendemos. Pero bueno, dejémonos de ajos y gaitas y sigamos con los polacos y su amado kétchup.

Decir que todos los polacos utilizan kétchup es no decir la verdad, incluso habrá gente que lo odie con todas sus fuerzas, pero todavía a este tipo de personas no he tenido el gusto de conocer, igual eres tú una de ellas, quién sabe. Al menos la gente con la que me rodeo y con la que he tenido la oportunidad de compartir mesa, alguna vez he visto que han puesto kétchup a pizzas, a diferentes tipos de carne o incluso a pierogis, pero el no va más es que ¡he visto ensaladas con kétchup! A cuadros me quedé esa vez cuando vi esa forma tan cruel de destrozar una pobre e inocente ensalada…

Y oye, que no digo que sea malo consumirlo siempre que sea en su justa medida ya que nos aporta a nuestro organismo licopeno, un potente antioxidante, lo único que me sorprende es que lo echan a muchas comidas que yo en mi vida he pensado condimentarlas de esa manera. Como dice mi abuela, de todo hay en la viña del señor…

Y tú, ¿sufres kétchupfilia? ¿La gente que te rodea la sufre?

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